Al llegar a la salida vi a mis padres en su auto esperándome.
Mi madre salió del auto en cuanto me vio para poder saludarme, mi papá hizo lo mismo.
_Hola mi cielo, ¿Cómo estas? ¿Lista para irnos de viaje? Mamá me daba un fuerte abrazo y besaba mis mejillas.
_Hola mamá, que bueno verte de nuevo. Estoy muy bien y lista para irnos los tres juntos a ver a mis abuelos. ¿Cómo estas tú?
_Muy bien hija, contenta de verte a ti también.
_Hola mi niña; que bueno que ya llego el fin de semana, así ya estas con nosotros. Papá me abrazo como si hubieran pasado meses en vez de una semana sin vernos.
_Sí; yo también quería que ya llegara el fin de semana para verlos a ustedes.
_Bueno, ya nos saludamos bastante, creo que es hora de irnos o perderemos el vuelo.
_Iremos a casa a buscar las maletas o ya nos vamos directo al aeropuerto.
_Nos vamos directo al aeropuerto. Contesto papá.
_No te preocupes por tus maletas cariño, yo te la hice con todo lo que te gusta.
_Gracias mamá.
_Mejor apresurémonos antes de que perdamos el vuelo. Dijo mi padre, ya desde la cabina del conductor.
_De acuerdo.
Mi madre se giro para sentarse junto a el, mientras que yo abrí la puerta trasera y me acomode en mi asiento.
Se me hacia que el viaje iba a ser más largo que el del anterior fin de semana, así que saque mi reproductor mp 3 de mi bolso, me puse mis auriculares y lo encendí.
Ya con la canción Stay; del artista Hurts sonando en mi reproductor, solo trataría de relajarme un poco y si es posible de dormirme durante el viaje.
Parecía que mi plan había funcionado.
De pronto comencé a escuchar a una mujer llamándome a lo lejos.
_Helen; Helen; Helen.
La voz de aquella mujer se fue intensificando cada vez más, hasta que reconocí su voz, era mi madre.
Me di cuenta de que en el camino me quede dormida y ahora ella intentaba despertarme.
_ Helen; cariño despierta, ya hemos llegado al aeropuerto.
_Ya estoy despierta mamá.
_Pues que bueno que ya estés despierta, porque los pasajeros de nuestro vuelo están a punto de abordar.
Intervino mi padre que estaba fuera del auto junto a mi madre. Salí del auto y tome mi maleta que estaba en el baúl.
Aún me sentía algo dormida, pero consiente.
Dejamos que suban las maletas y fuimos a entregar el pasaporte.
Esperaba poder dormir un poco más, me sentía muy cansada todavía.
El viaje me pareció eterno; sin embargo fue de solo dos horas. Al bajarnos del aeropuerto nos pusimos a buscar a mis abuelos, según mi mamá ellos les dijeron que nos pasarían a buscar.
Mis abuelos se llamaban Claris y Darío; ellos siempre fueron muy buenos conmigo, cuando era niña sabia venir de vacaciones por unos días; me la sabia pasar fenomenal.
Estuvimos un par de minutos buscándolos hasta que los encontramos.
_Hola Helen; mira que grande estas. Mi abuela me abrazaba con fuerzas.
_ ¡Hola abuela!
En verdad estaba contenta de hacer ese viaje; seguro que me la iba a pasar bien.
_ ¡Hola mi princesita! Dijo mi abuelo dándome un abrazo. _Tanto tiempo sin verte.
_Hola abuelo, ¿Cómo has estado todo este tiempo?
_Muy bien, ¿Y tú? Te extrañe mucho.
_muy bien. Yo también los extrañe mucho.
Después de que nos saludáramos nos fuimos a la casa de mis abuelos.
Cuando entre me maraville, no era la primera vez que venia, pero era tan hermosa y me hacia recordar cuando era niña que siempre que entraba a ella, me quedaba mirándola por un momento; apreciando la belleza de esa casa marroquí. Era enorme, de color blanca por fuera y por dentro de distintos tonos cada habitación, pero con unos colores claros que hacían inspirar tranquilidad a pesar de ser una ciudad.
Mi lugar favorito de la casa era la sala, tenía unos sofás de color rojo, varios cuadros colgados en las paredes que pintaba mi abuela, tenía un piano en uno de los rincones, en medio del techo de la sala un gran candelabro, una chimenea para los días helados en invierno, un plasma encima de ella y el piso estaba cubierto por una alfombra roja.
En las cenas familiares que se hacían en su casa siempre tocaba el piano cuando me lo pedían, y a veces lo hacia por las tardes solo por diversión.
También me gustaba su jardín, era grande; con un montón de rosas de todos los colores que se podían imaginar, podía parecer raro, pero hasta tenía rosas de color negro, eran mis favoritas y lo seguían siendo hasta ahora; también tenía una fuente en forma de un angelito en medio.
Antes de llegar al jardín, en la parte trasera de la casa tenían una galería en donde sabían cenar o hasta tomar el té. Y en frente a ella había una piscina.
Cada cual fue a dejar sus cosas a su habitación; me di una ducha para relajarme un poco, fue muy incomodo dormir en el auto y en la avión; quede un poco dolorida de la espalda.
Tuvimos un almuerzo muy bueno; la abuela no fue la que cocino, tenían empleadas que trabajaban para ellos. Charlamos sobre un montón de cosas, sobre el trabajo de mis padres y de mis abuelo, de cómo me iba a mi en la escuela; a donde viajaron en las vacaciones de sus empleos, también sobre la nueva reunión que pensaba hacer mañana con todos nuestros familiares.
Luego del almuerzo decidí que estaría bien dar un paseo por Buenos Aires. Fui a unos de los parques más cercanos; era muy Hermoso, había bastantes palomas, como el parque estaba cerca del cine decidí mirar la cartelera por si viniéramos al cine.
Cuando volví a casa de mis abuelos, mis padres y ellos estaban sentados en la galería.
Yo subí a mi habitación a darme una ducha y prepararme para la cena.
Hoy; antes de que saliera a caminar mi abuela me dijo que iríamos a cenar a un restaurante.
Me puse una musculosa con vuelos de encaje negros y un yin.
Cuando baje al living solo estaban mis abuelos; de seguro mis padres se estaban preparando para irnos a cenar.
Nos quedamos sentados esperándolos, mientras mi abuela me enseñaba unas fotos que tenia de cuando yo era prácticamente un bebé.
Luego de la cena, al volver a casa estaba muy exhausta así que ni siquiera espere a decir buenas noches; sabia que no les importaría que no se las diera, estaban muy entretenidos y sabían que estaba muy cansada.
Cuando llegue a mi habitación tome la pijama y me la puse, hice la misma rutina de siempre hasta que finalmente me fui a la cama.
“Aparecí de la nada en un bosque; lleno de inmensos arboles; estaba frente a un lago. Era de noche.
Cuando mire detrás mío vi carpas armadas; eran y todas ellas formaban un circulo muy abierto; en medio note que había una fogata que poco a poco parecía ir apagándose.
Alrededor de la fogata aparecieron cuatro adolescentes; que hablaban y reina entre ellos. Parecían no notar mi presencia allí, así que comencé a acercarme despacio hacia ellos.
Cuando di tan solo un par de pasos más hacia el lugar, inmediatamente recocí los rostros. Éramos Ross; Emanuel; Melanie y yo.
No podía creer que me estaba viendo a mi misma; era obvio que tenia que ser un sueño, porque que yo sepa no tenia una gemela o un clon.
La fogata se termino de apagar del todo, en ese momento note que todos se levantaron y cada uno tomo una dirección por su cuenta; pero yo me quede paralizada. Me quede mirando a mi misma sin saber que aria en ese momento; vi que alguien se acercaba a mi; pero yo no me daba vuelta hacia esa persona, parecía que por más que sintiera la presencia de alguien no me quisiera dar vuelta; en mi cara reflejaba miedo.
El chico que se encontraba detrás de mi de repente tomo m i codo…”
Cuando desperté, lo primero que cruzo por mi mente fue que no quería tener más esos sueños sin sentidos y absurdos.
A partir de ahí el resto del día fue normal, tuvimos la reunión con toda mi familia como lo planeo mi abuela y durante esa noche dormí muy bien. El domingo también fue normal, excepto por la noche; luego de la cena me quede en el living junto a mi abuelo, solo nosotros quedábamos despiertos, estaba bastante aburrida y no tenia sueño.
_ ¿Que te pasa querida? Pregunto mi abuelo.
_Nada, es solo que estoy un poco aburrida.
_Bueno, si estas tan aburrida, te podría contar una historia que no se la he contado a nadie.
_Abuelo, ya estoy un poco grandecita como para cuentos, ¿no?
_ ¿Pero quien dijo que era solo un cuento?, ¿O que era un cuento infantil? Este no es un cuento, es una historia que se comentaba cuando era joven; y no es infantil, es de terror.
_Bien, estoy tan aburrida que acepto, escuchare tu historia.
_Bueno, entonces comencemos. Dijo, mientras hacia una mueca como si tratara de recordar algo y luego miro a su alrededor como fijándose si había alguien. _ En el año 1.975, yo tenia unos 15 años. En esa época se sabían hacer grandes bailes, y siempre estaban presente las familias más alta de la sociedad, por supuesto.
Aquel baile que hicieron aquella fría noche del cinco de junio era un baile de mascaras. Allí había ido el joven llamado Lenon Berchied, formaba parte de una de las familias de la alta sociedad, el estuvo hasta casi las tres de la madrugada. Recuerdo bien que yo mismo lo vi que andaba bailando con una dama aquella misma noche.
El no se fue a una hora apropiada, había muchos ladrones y asesinos. Al día siguiente del baile lo encontraron muerto, no hubo testigos que estuvieran en ese momento para saber lo que le había sucedido, decían que había sido atacado por algún animal; por la mordedura de que tenia en el cuello, pero nadie se imaginaba que clase de animal podía haber sido como para matarlo con tan solo una mordida. También se percataron de que su cuerpo no tenía una sola gota de sangre.
Otros que eran supersticiosos decían que era posible que fuera un vampiro.
-Bueno abuelo interesante tu historia pero ya me dio sueño y será mejor que me valle a dormir, además mañana tengo clases, eso quiere decir que debo levantarme temprano. Me levante del sofá para encaminarme a mi dormitorio.
_Espera un momento, solo quiero decirte que ahora que estas lejos de tu casa ten mucho cuidado, a veces las cosas no son lo que aparentan. No se porque te han mandado a un internado; estabas muy bien en tu antigua escuela. Eso era todo, descansa bien cielo.
_Buenas noches abuelo. Dije mientras me daba media vuelta para ir a dormir.
Esperaba que esa noche durmiera sin pesadillas ya que mañana me tendría que levantar más temprano que los días anteriores para poder viajar y luego ir al internado.
Iba a ser un día muy agotador.
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