viernes, 15 de abril de 2011

Planeando el campamento(sexto capitulo)

Desperté gritando; por suerte nadie me holló lo suficiente como para despertarlos y luego vinieran hacia acá.
 Me levante de mi cama y me fui a dar una ducha ya  que todavía tenia tiempo antes de irnos.
 Me puse una bata y fui a la galería para ver como estaba el clima. La brisa era fresca y las hojas de los arboles de distintos tonos; ya que estábamos en abril.
 Subí de nuevo a mi habitación para cambiarme, me puse unos vaqueros y una camiseta con un buzo de lana fina.
 Tres golpecitos despacio sonaron a mi puerta, era mi mamá.
_Buenos días cielo, ¿Estas listas para irnos?
_Si, ¿Ya nos vamos?
_Si, ya hay que empezar a subir las maletas al auto del abuelo. Decía mientras se retiraba de mi habitación.
_Esta bien, voy en un momento.
 Estaba por tomar mi maleta para llevarla al auto y de repente me acuerdo del sueño que tuve.
 “Estaba en uno de los pasillos de la academia; era unos de los pasillos que estaban cerca de mi habitación, pero estaba mirando del lado opuesto al que se va hacia ella.
  Siento un presentimiento espantoso de que algo malo ocurriría y comienzo a correr por el pasillo hasta llegar a las escaleras que me llevaban al salón. Comienzo a bajar las escaleras con toda la rapidez posible, mientras que mi respiración se agitaba.
  Me sentía congelada, no creí que en el otoño fuese tan frio ahí dentro.
 Estaba muy asustada debido a aquel presentimiento.
 Llegue al salón y me detuve en medio, miraba para todos lados; todo estaba oscuro solo había una mínima cantidad de luz de la luna que atravesaba las ventanas.
  Vi una silueta que venia corriendo y instantáneamente me gire para seguir corriendo, pero me tropecé con mi propio pie y caí”.
   Luego de eso fui a colocar la maleta dentro del auto y me metí dentro de el. Una vez todos listos el viaje hacia el aeropuerto comenzó.
  Cuando llegamos nos despedimos de mis abuelos.
  _Adiós abuela.
_Adiós querida, que te vaya bien. Nos despedíamos una a la otra con un fuerte abrazo.
_Adiós abuelo.
_Adiós cielo, que te siga yendo bien en la academia.
 Mientras mis padres se despedían de mis abuelos yo me encargue de sacar las maletas del baúl del auto.
  Ya era hora de irnos así que nos subimos al avión, como era muy temprano y no dormí muy bien; me dormí durante el viaje, esperaba que recuperara el sueño perdido, porque digamos que el vuelo era un poco largo ya que yo vivía en  Mar del Plata, el viaje era de cuatro horas así que debía aprovechar.
   Cuando llegamos me sentí un poco mareada, aún seguía media dormida; encima todavía me quedaban unos minutos más de viaje en auto, porque de aquí teníamos que pasar por casa para buscar mi bolso y ponerme mi uniforme antes de irnos al internado.
   Durante el pequeño viaje solo cerré mis ojos, no me dormí debido a que el trayecto del aeropuerto hasta mi casa no era lo suficientemente largo como para que me pueda alcanzar a dormir.
 _Bueno, hemos llegado a casa. Dijo mi madre mientras salía del auto.
_Mejor me apresuro a ponerme el uniforme, no quiero llegar tarde. Salí del auto rápido, abrí la puerta que estaba trancada y subí mi habitación. Sentí que alguien se acercaba a mi puerta, mi madre toco unos golpecitos para llamar mi atención y entro.
_Cielo, puedes quedarte, no hay problema; el plan era que no valles hoy ya que estas muy cansada y no te daría el tiempo suficiente. Acuéstate a dormir un poco; hoy no vas a la academia.
_Esta bien mamá; gracias.
_No hace falta que me agradezcas, además estoy segura que anoche te dormiste tarde; cuando todos nos fuimos a dormir tu te quedaste en el living con tu abuelo, y de seguro que se quedaron hablando.
_Si.
_Te dejo para que puedas descansar tranquila.
_Bueno. Salió de mi habitación y cerro la puerta detrás de ella.
  Baje las escaleras y vi mi maleta cerca de la puerta; la lleve hasta mi cuarto y busque mi pijama en ella, me la puse y me acosté.
  Me desperté muy  relajada, por suerte no soñé nada de nada o al menos eso creía por lo que no me desperté agitada, gritando o asustada.
  La claridad del día traspasaba las cortinas, pero con menos intensidad de lo normal; o estaba nublado, o era demasiado tarde.
  Me levante de mi cama y fui directo hacia la ventana, abrí las cortinas y vi que el sol no estaba. Mire el reloj eran las seis y media de la tarde.
  Como podía ser que halla dormido tantas horas.
   Baje las escaleras y no había nadie en el living ni en el comedor, solo había una nota en la mesada.
   Cielo:
      Tu padre está en su trabajo y yo me fui a  dar clases, espero que estés bien; sabes que no era mi intención dejarte sola pero teníamos que trabajar.
 Besos, espero que no te importe.
                                                                Mamá.

  No tenia ganas de hacer absolutamente nada. Me iba a prepara el desayuno; me iba a hacer un café y unas tastadas.
  Mientras el café se hacia en la cafetera me fui a mi cuarto a buscar un acolchado o una frazada para taparme mientras este en el sofá.
  Cuando termine de preparar todo me fui al sofá con mi desayuno y prendí la tele, me puse a mirar Gossip Girl después.
 Cuando termine desayunar y lavar todo me recosté un reto más en el sofá; y después de un rato me fui a dar una ducha.
  Luego de la ducha mamá llego junto con mi papá, y ella se puso a cocinar mientras que mi padre estaba aprontando sus maletas para otro viaje que tenia, le dieron un trabajo para que haga en Francia, así que ya mismo debía salir de viaje junto a su jefe. No me gustaba cuando se iba, pero ya comenzaba a acostumbrarme por tantos viajes que tenia que hacer.
  Mi madre y yo cenamos y luego acompañamos al aeropuerto a mi padre, cuando volvimos nos fuimos a dormir; porque al otro día debíamos levantarnos bastante temprano.
  Al día siguiente descanse mucho mejor que la noche anterior, pero tuve el mismo sueño.
  Ya tenia el bolso listo para irme ya que no había tocado el bolso para nada; solo saque mi uniforme y me lo puse.
  Me peine y después baje a desayunar con mi madre.
  Cuando llegamos a la academia vi a Melanie y a Ross enfrente, estaban hablando. Nos despedimos mi mamá y yo como hacíamos cada vez que me dejaba aquí.
 _¡Hola Helen! Ambas me saludaron con una sonrisa y un gran abrazo; obvio me preguntaron porque falte ayer, también me hicieron contarles como estuvo mi viaje y que fue lo que hice en New York.
 El resto del día fue completamente como siempre igual que el miércoles y jueves; excepto que durante las noches tenia el mismo sueño que tuve aquella noche en la casa de mis abuelos.
  “Estaba en uno de los pasillos de la academia; era unos de los pasillos que estaban cerca de mi habitación, pero estaba mirando del lado opuesto al que se va hacia ella.
  Siento un presentimiento espantoso de que algo malo ocurriría y comienzo a correr por el pasillo hasta llegar a las escaleras que me llevaban al salón. Comienzo a bajar las escaleras con toda la rapidez posible, mientras que mi respiración se agitaba.
  Me sentía congelada, no creí que en el otoño fuese tan frio ahí dentro.
 Estaba muy asustada debido a aquel presentimiento.
 Llegue al salón y me detuve en medio, miraba para todos lados; todo estaba oscuro solo había una mínima cantidad de luz de la luna que atravesaba las ventanas.
  Vi una silueta que venia corriendo y instantáneamente me gire para seguir corriendo, pero me tropecé con mi propio pie y caí”.
  El jueves después del almuerzo nos juntamos en nuestro apartamento para organizar el campamento del fin de semana.
 _Saben lo que podemos hacer, no duérmanos en carpas porque no va a entrar todo; va a quedar muy poco espacio con los colchones y los bolsos. Mejor vamos a un camping y alquilamos dos cabañas. Hay uno que esta bastante cerca de aquí, ese camping es hermoso. Decía Ross.
_Para mi va a ser mejor hacer eso. Opine, viendo que era mucho más conveniente que dormir en carpas.
_Si para mi también; encima que esta pronosticado lluvia para el sábado a la noche y el domingo a la mañana, y si dormimos en carpas y llueve cuando tenemos que junta el trabajo que va a ser.
_Entonces todos estamos de acuerdo, ¿Alquilaremos cabañas? Preguntó Emanuel, que también iba con nosotros al campamento.
_Si. Contestamos todos a la vez.
Luego de eso cenamos todos juntos en nuestro departamento; y después cada uno iría a aprontar su bolso para el campamento. Mientras cenábamos nos dividíamos entre todos cuanto debía poner cada cual para poder pagar entre todos las cabañas más los días que íbamos a estar. A cada cual le toco doscientos cincuenta.
 Al terminar de cenar, nos ayudamos entre todos a limpiar; ese día y esa noche parecíamos mucho más unidos, como verdaderos amigos y eso era muy agradable.
 Cuando terminamos Ross y yo nos despedimos de Emanuel. Como quedaban unos quince minutos Melanie iba a acompañar a su hermano y yo la acompañaría a Ross.
_Espero que el campamento este bueno, porque en realidad me entusiasme bastante con la idea. Decía Ross con una enorme sonrisa, dando palmaditas y casi dando pequeños saltitos.
_Si yo también. Cosa que era verdad ya que a mi me gustaba acampar.
_Bueno Helen te veo mañana. Buenas noches, que descanses bien. Se despedía dándome un fuerte abrazo.
_Nos vemos Ross. Buenas noches, tu también descansa bien.
 Lugo de aquello me fui a dormir, estaba bastante cansada.
 A la mañana siguiente desperté bien descansada, solo que aún seguía teniendo el mismo sueño como si me quisiera decir algo.
 Por otro lado estaba contenta hoy era viernes y el día en que nos íbamos de campamento.

martes, 5 de abril de 2011

Viaje a Buenos Aires(quinto capitulo)

Al llegar a la salida vi a mis padres en su auto esperándome.
  Mi madre salió del auto en cuanto me vio para poder saludarme, mi papá hizo lo mismo.
_Hola mi cielo, ¿Cómo estas? ¿Lista para irnos de viaje? Mamá me daba un fuerte abrazo y besaba mis mejillas.
_Hola mamá, que bueno verte de nuevo. Estoy muy bien y lista para irnos los tres juntos a ver a mis abuelos. ¿Cómo estas tú?
_Muy bien hija, contenta de verte a ti también.
_Hola mi niña; que bueno que ya llego el fin de semana, así ya estas con nosotros. Papá me abrazo como si hubieran pasado meses en vez de una semana sin vernos.
_Sí; yo también quería que ya llegara el fin de semana para verlos a ustedes.
_Bueno, ya nos saludamos bastante, creo que es hora de irnos o perderemos el vuelo.
_Iremos a casa a buscar las maletas o ya nos vamos directo al aeropuerto.
_Nos vamos directo al aeropuerto. Contesto papá.
_No te preocupes por tus maletas cariño, yo te la hice con todo lo que te gusta.
_Gracias mamá.
_Mejor apresurémonos antes de que perdamos el vuelo. Dijo mi padre, ya desde la cabina del conductor.
_De acuerdo.
 Mi madre se giro para sentarse junto a el, mientras que yo abrí la puerta trasera y me acomode en mi asiento.
 Se me hacia que el viaje iba a ser más largo que el del anterior fin de semana, así que saque mi reproductor mp 3 de mi bolso, me puse mis auriculares y lo encendí.
 Ya con la canción Stay; del artista Hurts sonando en mi reproductor, solo trataría de relajarme un poco y si es posible de dormirme durante el viaje.
 Parecía que mi plan había funcionado.
 De pronto comencé a escuchar a una mujer llamándome a lo lejos.
_Helen; Helen; Helen.
 La voz de aquella mujer se fue intensificando cada vez más, hasta que reconocí su voz, era mi madre.
 Me di cuenta de que en el camino me quede dormida y ahora ella intentaba despertarme.
 _ Helen; cariño despierta, ya hemos llegado al aeropuerto.
_Ya estoy despierta mamá.
_Pues que bueno que ya estés despierta, porque los pasajeros de nuestro vuelo están a punto de abordar.
Intervino mi padre que estaba fuera del auto junto a mi madre. Salí del auto y tome mi maleta que estaba en el baúl.
 Aún me sentía algo dormida, pero consiente.
 Dejamos que suban las maletas y fuimos a entregar el pasaporte.
 Esperaba poder dormir un poco más, me sentía muy cansada todavía.
 El viaje me pareció eterno; sin embargo fue de solo dos horas. Al bajarnos del aeropuerto nos pusimos a buscar a mis abuelos, según mi mamá ellos les dijeron que nos pasarían a buscar.
 Mis abuelos se llamaban Claris y Darío; ellos siempre fueron muy buenos conmigo, cuando era niña sabia venir de vacaciones por unos días; me la sabia pasar fenomenal.
  Estuvimos un par de minutos buscándolos hasta que los encontramos.
_Hola Helen; mira que grande estas. Mi abuela me abrazaba con fuerzas.
_ ¡Hola abuela!
 En verdad estaba contenta de hacer ese viaje; seguro que me la iba a pasar bien.
 _ ¡Hola mi princesita! Dijo mi abuelo dándome un abrazo. _Tanto tiempo sin verte.
_Hola abuelo, ¿Cómo has estado todo este tiempo?
_Muy bien, ¿Y tú? Te extrañe mucho.
_muy bien. Yo también los extrañe mucho.
 Después de que nos saludáramos nos fuimos a la casa de mis abuelos.
 Cuando entre me maraville, no era la primera vez que venia, pero era tan hermosa y me hacia recordar cuando era niña que siempre que entraba a ella, me quedaba mirándola por un momento; apreciando la belleza de esa casa marroquí. Era enorme, de color blanca por fuera y por dentro de distintos tonos cada habitación, pero con unos colores claros que hacían inspirar tranquilidad a pesar de ser una ciudad.
 Mi lugar favorito de la casa era la sala, tenía unos sofás de color rojo, varios cuadros colgados en las paredes que pintaba mi abuela, tenía un piano en uno de los rincones, en medio del techo de la sala un gran candelabro, una chimenea para los días helados en invierno, un plasma encima de ella y el piso estaba cubierto por una alfombra roja.
  En las cenas familiares que se hacían en su casa siempre tocaba el piano cuando me lo pedían, y a veces lo hacia por las tardes solo por diversión.
 También me gustaba su jardín, era grande; con un montón de rosas de todos los colores que se podían imaginar, podía parecer raro, pero hasta tenía  rosas de color negro, eran mis favoritas y lo seguían siendo hasta ahora; también tenía una fuente en forma de un angelito en medio.
  Antes de llegar al jardín, en la parte trasera de la casa tenían una galería en donde sabían cenar o hasta tomar el té. Y en frente a ella había una piscina.
  Cada cual fue a dejar sus cosas a su habitación; me di una ducha para relajarme un poco, fue muy incomodo dormir en el auto y en la avión; quede un poco dolorida de la espalda.
  Tuvimos un almuerzo muy bueno; la abuela no fue la que cocino, tenían empleadas que trabajaban para ellos. Charlamos sobre un montón de cosas, sobre el trabajo de mis padres y de mis abuelo, de cómo me iba a mi en la escuela; a donde viajaron en las vacaciones de sus empleos, también sobre la nueva reunión que pensaba hacer mañana con todos nuestros familiares.
  Luego del almuerzo decidí que estaría bien dar un paseo por Buenos Aires. Fui a unos de los parques más cercanos; era muy Hermoso, había bastantes palomas, como el parque estaba cerca del cine decidí mirar la cartelera por si viniéramos al cine.
  Cuando volví a casa de mis abuelos, mis padres y ellos estaban sentados en la galería.
 Yo subí a mi habitación a darme una ducha y prepararme para la cena.
 Hoy; antes de que saliera a caminar mi abuela me dijo que iríamos a cenar a un restaurante.
  Me puse una musculosa con vuelos de encaje negros y un yin.
  Cuando baje al living solo estaban mis abuelos; de seguro mis padres se estaban preparando para irnos a cenar.
  Nos quedamos sentados esperándolos, mientras mi abuela me enseñaba unas fotos que tenia de cuando yo era  prácticamente un bebé.
  Luego de la cena, al volver a casa estaba muy exhausta así que ni siquiera espere a decir buenas noches; sabia que no les importaría que no se las diera, estaban muy entretenidos y sabían que estaba muy cansada.
  Cuando llegue a mi habitación tome la pijama y me la puse, hice la misma rutina de siempre hasta que finalmente me fui a la cama.
 “Aparecí de la nada en un bosque; lleno de inmensos arboles; estaba frente a un lago. Era de noche.
  Cuando mire detrás mío vi carpas armadas; eran y todas ellas formaban un circulo muy abierto; en medio note que había una fogata que poco a poco parecía ir apagándose.
  Alrededor de la fogata aparecieron cuatro adolescentes; que hablaban y reina entre ellos. Parecían no notar mi presencia allí, así que comencé a acercarme despacio hacia ellos.
 Cuando di tan solo un par de pasos más hacia el lugar, inmediatamente recocí los rostros. Éramos Ross; Emanuel; Melanie y yo.
 No podía creer que me estaba viendo a mi misma; era obvio que tenia que ser un sueño, porque que yo sepa no tenia una gemela o un clon.
 La fogata se termino de apagar del todo, en ese momento note que todos se levantaron y cada uno tomo una dirección por su cuenta; pero yo me quede paralizada. Me quede mirando a mi misma sin saber que aria en ese momento; vi que alguien se acercaba a mi; pero yo no me daba vuelta hacia esa persona, parecía que por más que sintiera la presencia de alguien no me quisiera dar vuelta; en mi cara reflejaba miedo.
  El chico que se encontraba detrás de mi  de repente tomo m i codo…”
   Cuando desperté, lo primero que cruzo por mi mente fue que no quería tener más esos sueños sin sentidos y absurdos.
    A partir de ahí el resto del día fue normal, tuvimos la reunión con toda mi familia como lo planeo mi abuela y durante esa noche dormí muy bien. El domingo también fue normal, excepto por la noche; luego de la cena me quede en el living junto a mi abuelo, solo nosotros quedábamos despiertos, estaba bastante aburrida y no tenia sueño.
_ ¿Que te pasa querida? Pregunto mi abuelo.
_Nada, es solo que estoy un poco aburrida.
_Bueno, si estas tan aburrida, te podría contar una historia que no se la he contado a nadie.
_Abuelo, ya estoy un poco grandecita como para cuentos, ¿no?
_ ¿Pero quien dijo que era solo un cuento?, ¿O que era un cuento infantil? Este no es un cuento, es una historia que se comentaba cuando era joven; y no es infantil, es de terror.
_Bien, estoy tan aburrida que acepto, escuchare tu historia.
_Bueno, entonces comencemos. Dijo, mientras hacia una mueca como si tratara de recordar algo y luego miro a su alrededor como fijándose si había alguien. _ En el año 1.975, yo tenia unos 15 años. En esa época se sabían hacer grandes bailes, y siempre estaban presente las familias más alta de la sociedad, por supuesto.
  Aquel baile que hicieron aquella fría noche del cinco de junio era un baile de mascaras. Allí había ido el joven llamado Lenon Berchied, formaba parte de una de las  familias de la alta sociedad, el estuvo hasta casi las tres de la madrugada. Recuerdo bien que yo mismo lo vi que andaba bailando con una dama aquella misma noche.
  El no se fue a una hora apropiada, había muchos ladrones y asesinos. Al día siguiente del baile lo encontraron muerto, no hubo testigos que estuvieran en ese momento para saber lo que le había sucedido, decían que había sido atacado por algún animal; por la mordedura de que tenia en el cuello, pero nadie se imaginaba que clase de animal podía haber sido como para matarlo con tan solo una mordida. También se percataron de que su cuerpo no tenía una sola gota de sangre.
 Otros que eran supersticiosos decían que era posible que fuera un vampiro.
-Bueno abuelo interesante tu historia pero ya me dio sueño y será mejor que me valle a dormir, además mañana tengo clases, eso quiere decir que debo levantarme temprano. Me levante del sofá para encaminarme a mi dormitorio.
_Espera un momento, solo quiero decirte que ahora que estas lejos de tu casa ten mucho cuidado, a veces las cosas no son lo que aparentan. No se porque te han mandado a un internado; estabas muy bien en tu antigua escuela. Eso era todo, descansa bien cielo.
_Buenas noches abuelo. Dije mientras me daba media vuelta para ir a dormir.
 Esperaba que esa noche durmiera sin pesadillas ya que mañana me tendría que levantar más temprano que los días anteriores para poder viajar y luego ir al internado.
 Iba a ser un día muy agotador.

lunes, 4 de abril de 2011

EL campamento(cuarto capitulo)

 Cuando me desperté vi que Melanie estaba terminando de colocar la mesa para el desayuno.
_Buenos días Helen, ¿Cómo dormiste? Parece que tuviste una pesadilla.
_Buenos días, Dormí bien, al menos no me siento cansada ¿Pero porque dices que parece que tuve una pesadilla?
_Bueno; porque dabas vueltas en la cama y susurrabas muy bajo “no”, pero a la vez parecía un  grito muy bajito. Sonreía y me miraba, como burlándose de mi o más bien como si le divirtiera eso.
 Me levante y fui directo a lavarme la cara, luego me senté a la mesa a desayunar junto a Melanie.
 _ ¿Y bien? Dijo Melanie, mientras expandía mermelada sobre su tostada.
_ ¿Qué? Pregunte porque no tenia idea de lo que quería.
_ ¿No me vas a contar sobre que se trataba tu pesadilla? Mordisqueando la tostada.
_ La verdad, es que ni me acuerdo de que se trataba. Mentí con toda intención; no quería contarle sobre que se tratara, no lo quería hacer porque me parecía que era algo estúpido, creo que nadie tenia pesadillas como las mías; no lo iba a hacer, no se lo diría a ella ni a nadie.
_Esta bien, eso es normal, yo me olvido casi todos lo sueños que tengo.
 Cuando terminamos Melanie me dijo que ella lavaría todo; así que me fui a buscar a Ross para ir a clases juntas, ambas estábamos en música.
 La clase paso más rápido de lo que pensé y pronto estuve dirigiéndome hacia mi próxima clase, francés.
La clase de francés me parecía interesante, siempre me llamo la atención, antes soñaba con que algún día utilizaría ese idioma en aquel país tan hermoso, y lo hice; el año pasado fuimos a visitar a mi abuela que vive en París, me la pese muy bien.
Luego de que terminara la clase de francés me dirigí a mi última clase, natación, no me gustaba mucho pero esta clase en verano tiene sus ventajas.
En menos de lo que pensaba ya estaba en camino de nuevo a mi departamento.
  Llegue y vi a Melanie sirviendo el almuerzo.
 _¡Hola! Sonreía muy abiertamente mientras servía.
_Hola, veo que estas de tan buen humor que casi estas saltando.
_Sí, oye, tengo que proponerles algo a ti, y a Ross.
Mientras tiraba mi bolso sobre mi cama me preguntaba que era lo que nos iba a proponer, la verdad que eso me izo sentir mucha curiosidad.
_ ¿Qué propuesta? Ansiosa por saber, pregunte.
_Se los diré uno de estos días a ambas.
_Esta bien.
 Almorzamos espagueti con salsa, me encanto, Melanie era muy buena cocinera, hasta había echo un postre, un coctel de frutas.
 Por primera vez se quedo en el apartamento durante la tarde, nos  pusimos a escuchar un poco de música que ella tenia mientras preparábamos juntas unos mates.
_Oye, ¿Porqué no fuiste a visitar a tu hermano?, digo; todos los días lo ibas a visitar.
_Bueno; el tenia otras cosas que hacer, trabajos prácticos.
_ me parece que pronto tendremos bastantes trabajos para hacer, parece que a todos les están dando y solo quedamos nosotros.
_Sí, creo que tienes razón.
_Así que hay que disfrutar las tardes libres de tareas y trabajos prácticos, porque se me hace que pronto se nos acabaran. Nos reímos juntas.
_ ¿Qué te cuentas de nuevo Helen?
_ Tal vez este fin de semana viaje con mis padres
_ ¿De verdad?; ¿A dónde?
_Sí; iremos a visitar a unos parientes en New York.
_Eso es estupendo, espero que la pases muy bien.
_Gracias; yo también lo espero ¿Y tú?, ¿Qué te cuentas de nuevo?
_Bueno; este fin de semana pensamos en relajarnos con mi hermano en casa, o tal vez vallamos de campamento, pero no creo, no me divierte mucho, no a menos que sea en una cabaña y no en carpa; odio tener que estar armando esas cosas, te hacen perder tiempo.
_A mi me suena divertido; cuando era pequeña sabia ir de campamento con mis padres y algunos familiares más, siempre llevaban a alguien de mi edad para que pudiera divertirme; pero la verdad nunca fue necesario, me encantaba caminar por el bosque o sentarme seca de un lago a arrojar piedras.
_Bueno; lamentablemente yo no soy de esas persona. Sebas tú ¿Quieres?
_Esta bien; no hay problema.
 Nos fuimos a sentar en el living y prendimos la televisión para ver que había.
_ ¿Vas a ir a visitar a Ross?
_Me gusta visitarla; pero también me gusta quedarme, a veces iba para no estar sola; pero como ahora no salís, podemos invitarla a Ross a que venga.
_Sí, claro.
_Bueno, entonces me voy a llamarla. Me pare y abrí la puerta para dirigirme hacia el apartamento de Ross. “Espero que no este ocupada; seria agradable pasar el tiempo las tres juntas”. Pensaba en mi interior
Golpee la puerta y Ross grito:
_Pasa.
_Hola Ross; ¿Estas ocupada?
_No, por suerte hoy no; ya termine todas mis tareas y trabajos.
_ ¿Queres acompañarnos a mi y a Melanie? Hoy no fue a visitar a su hermano y estamos en el living tomando mates.
_Esta bien; vamos.
Todas teníamos algo para contarnos, no podía creer que en tan solo unas semanas me hiciera amigas; eso me sorprendió, ya que me cuesta mucho hablar con desconocidos, pero ahora Ross y Melanie ya no eran desconocidas, eran mis amigas.
_ ¿Les gustaría ir de campamento? De repente pregunto Melanie.
_A mí siempre me gusto; hace mucho que no voy a acampar, antes sabíamos acampar con todo mi grupo escolar de año.
_A mi me encantaría; eso me aria recordar a mis campamentos de mi infancia.
_ ¡Perfecto!; entonces ¿Les gustaría realizar un campamento uno de estos fin de semanas?
_Así que esa era la propuesta que nos tenias para hacer a mi y a Ross.
_Sí; eso era. Dijo entre risas.
_Bueno, pero este fin de semana no puede ser porque me voy de viaje con mis padres.
_ ¿A donde te vas, Helen? Pregunto curiosa; ya que a ella yo no le  había dicho el plan de mis padres y el mío de irnos a visitar a nuestra familia.
_Nos iremos a Buenos Aires a visitar a los padres de mi mamá.
_Que genial Helen. Parecía sorprendida por mi viaje, por su tono de voz. Entonces será el fin de semana después de tu viaje; ¿Qué les parece?
_Perfecto. Opinó Melanie.
_A mi me parece bien. Dije pensando en lo que Melanie me había dicho, a ella no le gustaban los campamentos. No entendía, si no les gustaban ¿Por qué esta planeando?
 Estuvimos un rato charlando; hasta que llego la hora de que tengamos que cenar. Por primera vez Ross ceno con nosotros en nuestro departamento, fue muy divertida nuestra cena de amigas.
 Cocinamos entre las tres, preparamos unos ricos ñoquis caseros con salsa.
 Mientras comíamos comenzamos a pensar en donde acamparíamos.
_Yo estaba pensando ir a un camping y pagar el alquiler de una cabaña, seria más cómodo. Dijo Melanie mientras pinchaba unos ñoquis con su tenedor
 El jueves fue un día muy tranquilo, hasta hubo profesores que no vinieron por cursos que tenían fuera de la academia; como siempre almorzamos juntas, solo que esta vez comimos en las mesas de afuera y Ross, y Emanuel también estuvieron ahí con nosotras.
 Como terminamos un poco más temprano y Melanie estaba todavía en clases trate de relajarme un poco.
 Coloque en el equipo de música un cede relajante y me acosté un rato en mi cama; fue estupendo, las pocas horas que en realidad tenia se convirtieron en casi un día entero, y antes de que Melanie llegara me dio tiempo de prepara la cena ya que estuvo un rato con Emanuel. Prepare sándwiches de queso fundido; le mande un mensaje de texto a Melanie que la cena ya estaba, justo como me lo había pedido; que le avisara cuando hiciera la cena.
 Mientras cenábamos nos la pasamos charlando, sobre todo tipo de cosas que se nos ocurriera.
 En menos tiempo de lo que pensé llego el viernes.
 Desperté antes que Melanie y tome una ducha; no tenía ganas de esperar a desayunar hasta que Melanie se despertara, así que sin pensarlo cuando termine de arreglarme para el cole me hice unos panqueques, y de paso también les prepare unos a Melanie.
 Me di cuanta de que cuando desperté apague la alarma del despertador, así que mire el reloj para ver si ya era hora para despertar a Melanie; eran las seis am.
 _ Melanie, despierta, es hora de desayunar. Le susurraba al oído. Se despertó fácilmente.
 El resto de la mañana fue aburrido, pero por suerte paso rápido.
 Al terminar las clases fui a mi habitación por mi bolso, el mismo que lleve el fin de semana anterior. Me despedí de mis amigas y fui casi corriendo a la salida de la academia, estaba ansiosa por viajar a Buenos Aires.